Algo huele mal en la F1.

Queridos amigos del CASV, para que se entienda el problema de fondo, aquí van los duros guarismos del circo mayor de nuestra tan querida pasión.

Se estima que el gasto promedio directo de un equipo de Formula 1  es de 300 millones de dólares al año (Ferrari gasta hasta 450 millones al año) y que su gasto indirecto asociado es de un 50% más. Como tenemos 10 equipos en competencia, la multiplicación es fácil. La torta es de $ 4.500 millones de dólares al año. También es más que conocido qué esta torta la manejan entre más o menos 70 personas, las cuales están identificadas con nombre y apellido.

Imagines ustedes las pasiones humanas que producen estas cifras siderales de dinero. Creen ustedes que hay posibilidades que no se produzcan “estos pequeños desencuentros”.

Lo que está pasando esta semana:
La FOTA y la FIA cada vez parecen más borrachos de poder deseosos de manejar y controlar las decisiones de todos los que se mueven en la Fórmula 1. El espectáculo de hoy ya roza lo ridículo. Como bien recordarán, Williams firmó la carta de la FOTA, pidiendo a la FIA que retirara el reglamento propuesto para 2010, y negociara punto por punto las modificaciones.

Pero Williams es la única escudería privada 100%, que además no cuenta con más recursos que sus patrocinadores, y no puede darse el lujo de no correr en la F1 el año que viene si quiere subsistir. Sabedor de ello, y ante el posible malestar de su piloto estrella, sus patrocinadores, y sus empleados, Frank Williams se decidió a inscribir a su equipo en el mundial 2010.

La FOTA está claramente dominada por los equipos más poderosos, los que le dan el lustre y el nombre a la F1, con Ferrari como gran figura. En cierto modo, en el paddock se entendió que la carta que al final presentó la FOTA fue debida a que los cuatro equipos renegados (Ferrari, Red Bull, Toyota y Renault) habían presionado  al resto de escuderías de la asociación.

Y tiene su sentido, porque a todos los equipos les interesa tener rivales de nivel, pues vencer a Ferrari en el circuito siempre da más lustre e importancia a tus victorias. Pero con todos los problemas, Williams hizo lo que hizo, porque no tenía ninguna otra alternativa.

Ahora hemos podido saber que la FOTA ha decidido suspender temporalmente a Williams de su asociación por decidir inscribirse en el mundial. Ferrari puede cacarear de ser un equipo imprescindible en la F1 moderna, pero lo cierto es que Williams tampoco es moco de pavo. A fin de cuentas, su relación entre mundiales disputados y títulos conseguidos está muy arriba, y no deja de ser toda una autoridad de la categoría.

Querer imponer una decisión única, una sola voz a los equipos es un sistema que nunca ha funcionado, porque al final hay demasiados intereses de por medio. Tal vez Ferrari, Red Bull, Renault o Toyota puedan ponerse duros, Williams no puede hacerlo, o quebrará estrepitosamente y perderá a todos sus patrocinadores.

La medida de la FOTA no es más que un escarmiento que no tiene efectos colaterales reales, pero que no deja de ser un símbolo feo para la unidad de las escuderías. Parece que la FOTA quiere tener un frente de decisión común aunque esto implique llevar a algunos de sus integrantes a la quiebra, y eso no puede ser.

Los días pasan, y el tiempo se acaba. De la antigua guerra FISA-FOCA sacamos a un Eclestonne omnipresente, que se enriqueció gracias a aquello y ahora es el "dios supremo" de la F1, con el daño que ha supuesto a la competición todo esto (solo hay que valorar todas las medidas tomadas desde que él está a cargo del tinglado con Max Mosley en la FIA).

Esto empieza a oler tan mal que ya no se sabe por dónde va aparar. A ninguna de las partes implicadas le interesa aparecer delante del público dando su brazo a torcer, cosa que incrementa todavía más la cabezonería de las partes a la hora de negociar. ¿Por qué no se limitan a marcar un tope presupuestario en el que esté de acuerdo la FOTA? ¿Dónde se ha visto una categoría del motor donde son los fabricantes los que imponen las normas al órgano deportivo?

Otro aspecto que no podemos olvidar es que hay escuderías nuevas apuntándose al campeonato de acuerdo a una normativa que incluye un tope presupuestario y que ni tan siquiera se sabe si se aplicará. No es lo mismo para Lola o USA F1 (por poner dos ejemplos) inscribir a sus equipos pensando que podrán correr con un presupuesto de 44 millones de euros con garantías de poder luchar por los puntos, que encontrarse después con un reglamento sin tope presupuestario en el que sus coches sean 4 segundos por vuelta más lentos que los de la competencia.

Por el bien de todos, esperamos que tanto dinero no termine por matar a la gallina.


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