Curiosa mezcla de tristeza, rabia y curiosidad despierta la lenta ¿muerte? que está teniendo el circuito alemán de Hockenheim.
Como se sabe está en seria duda para volver a acoger el GP de Alemania de F1 al no poder asumir el coste de llevar a la competición allí.
Las denegaciones de ayuda financiera tanto por gobierno local como por otros ámbitos señalan a una pésima administración y gestión de los recursos del circuito. Incluso los fabricantes de automóviles germanos, no pocas veces ligados a este circuito hayan mostrado la intención de mirar para otro lado. Por lo visto Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen han recibido solicitudes formales de apoyo por parte del autódromo, pero se han negado a respaldarlos.
“Nosotros somos competidores en la Fórmula 1, no organizadores” ha declarado rotundamente el jefe de equipo de BMW Sauber, Mario Theissen como respuesta a la agencia de noticias SID. Por parte de Mercedes, en boca de Norbert Haugh la respuesta ha sido del mismo estilo, aunque no disponemos de sus palabras textuales. Y en una declaración realizada en la sede Baden-Wurttemberg, Volkswagen también ha mostrado su negativa a apoyar financieramente al circuito para que salga del bache.