Circuitos bonitos, con determinadas señas de identidad arquitectónicas, anchos y con curvas cerradas. La característica principal de todos ellos es facilitar los adelantamientos entre monoplazas. Hay que recalcar que, realmente, con los continuos cambios de reglas por parte de la FIA, por ahora no ha sido posible ceñirse por completo al planteamiento original.
Los circuitos del alemán tengo que decir que no están mal. Ahora bien, adolecen del encanto que poseen pistas legendarias como Mónaco, Spa-Francorchamps o Suzuka, por citar algunos trazados míticos. Tienen un encanto especial que los diferencia del resto, y más aún de los clones de Tilke. Éste parece que los fabrica en serie.