El futuro del Corvette está asegurado.
Puede que General Motors esté en pleno proceso de refundación, pero eso no significa que vaya a perder su esencia, lo más sagrado de su ser. Fritz Henderson, el nuevo consejero delegado del grupo, ha confirmado que el Chevrolet Corvette seguirá vivo, por más que el desarrollo del C7 haya sido congelado de forma indefinida y sin visos de ser reactivado. Los costes de I+D necesarios para crear una nueva plataforma son demasiado elevados, así que General Motors seguirá exprimiendo hasta la última gota de la presente generación (hasta 12 años podría cumplir).

Por otro lado (también positivo), Henderson ha señalado que el Corvette es un modelo rentable. Como es lógico, cuanto más tiempo siga en producción el actual modelo, más amortizada estará su plataforma, así que es normal que en tiempos de vacas flacas, GM pretenda prolongar la vida de su icónico deportivo todo lo posible. Y más aún cuando su chasis ha demostrado encontrarse a la altura de los mejores, tanto a nivel de competición, como en la calle. Así las cosas, parece que aún tenemos Corvette para rato.
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