Aunque quizás la forma más característica sea la nueva cadera, la cual, me recuerda a varios prototipos Ferrari aunque ahora mismo no sabría decir cual. Esta zona dirige el flujo de aire hacia la tomas de aire situadas bajo el pequeño alerón y no en los laterales como nos tenían acostumbrados hasta ahora. Esas formas angulosas de los laterales, el frontal afilado y el paso hacia la trasera nos hacen pensar que el 458 ha sido trabajado en el túnel de viento hasta la extenuación.
Pasamos a los aspectos mecánicos. V8 de 4,5 litros y 562 CV a 9000 r.p.m, 52 CV más que un F430 Scudería. Y como no, prestaciones de ensueño, 0 a 100 km/h en 3,4 segundos, velocidad punta de 325 km/h y el par máximo es 540 Nm a 6.000 vueltas. En este tipo de coches del consumo es mejor ni hablar, pero por si alguno tiene curiosidad, el medio es de 13,7 litros a los 100 kilómetros.