El objetivo de este informe es analizar en sentido amplio las características de la producción automovilística de la posguerra.
En este estudio se considera como automóvil del período posguerra a los fabricados entre 1945 y 1965.
Observación importante: se deja fuera de este estudio la producción de
autos deportivos.
La razón de esto es que casi por definición un automóvil deportivo está diseñado para un rendimiento óptimo. En este estudio se considera únicamente la producción de automóviles estándar destinados a la clase media y se dejan de lado los modelos deportivos y los coches de lujo.
Para comprender las grandes diferencias entre los coches europeos y americanos es necesaria una breve introducción histórica.
Ya antes de la Segunda Guerra Mundial existían algunas diferencias entre la producción de ambos continentes que son independientes de la situación histórica.
En primer lugar está el factor geográfico. Las distancias a cubrir en los Estados Unidos son en general mucho mayores que las de Europa, lo que obliga a que los coches americanos sean mayores y más potentes.
En segundo lugar se tienen diferentes idiosincrasias y diferentes características del mercado consumidor. En los EE.UU. con Henry Ford a la cabeza el automóvil deja de ser un artículo de lujo. El producto se masifica y en breve surge una fuerte competencia entre las distintas marcas.
Por el contrario en Europa todavía muchos automóviles se construían en forma casi artesanal. Esto también responde a la composición del mercado: se hacían modelos “a medida” para una clientela selecta y poco numerosa.
La posguerra
Las diferencias que existían entre la producción automovilística de ambos continentes se profundizan después de la Segunda Guerra Mundial.
Estados Unidos es un gigante industrial y comercial. En general la guerra no le afecta directamente en su territorio continental por lo que sus fábricas se mantienen intactas.
Cuando la guerra termina en forma victoriosa existe un sentimiento de euforia generalizado entre la población. La situación económica es óptima y mejora rápidamente bajo la presidencia de Dwight Eisenhower.
Esto es así al punto de estimular una explosión demográfica claramente destacable desde el punto de vista estadístico. Es la llamada generación del “baby boom” o “boomers”. En el otro extremo se tiene la situación europea.
Si bien se compone de países vencedores y derrotados todos ellos han sufrido el peso de la guerra en forma implacable. El panorama se compone de ciudades arrasadas, fábricas destruidas y desabastecimiento general.
La población está drásticamente reducida y los sobrevivientes son víctimas de un profundo shock emocional. No hay espacio para frivolidades ni lujos de especie alguna y debe tenerse en cuenta que por aquel entonces el automóvil todavía se consideraba casi como un capricho o una excentricidad.
Como se puede apreciar, las diferencias son enormes y se suman a las características intrínsecas ya mencionadas para generar dos producciones nítidamente diferenciadas.
Automóviles Europeos
Como se dijo, la industria europea estaba fuertemente condicionada por la dureza de las condiciones posteriores al conflicto mundial.
Las urgencias de la guerra exigieron la conversión de muchas fábricas hacia fines exclusivamente bélicos.
Por ejemplo el ilustre diseñador e ingeniero Ferdinand Porsche, creador del popular Volksvagen “escarabajo” es también el autor del formidable tanque de guerra alemán “Tigre”, el más grande y pesado que se haya visto hasta entonces.
Otros ejemplos conocidos son la Saab (Suecia) y la BMW (Alemania) Ambas fábricas se dedicaron a la producción de motores y de aviones de combate. Una reminiscencia de aquello es el conocido logo de la BMW que representa la vista frontal de la hélice de un avión en pleno vuelo.
En general el automóvil europeo de la posguerra debía tener ciertas condiciones indispensables para su comercialización.
Economía
Naturalmente, en naciones devastadas por la guerra los precios debían ser accesibles.
Esto implica que los modelos tenían que ser a la vez sencillos y baratos, con muy pocos accesorios y completamente funcionales. Las líneas de estos automóviles son sobrias y anticuadas con diseños que en general eran anteriores a 1938. Tampoco se esperaba demasiada variedad, ni siquiera de colores.
Potencia
Los autos sencillos y económicos también son de tamaño reducido. Tamaños reducidos implican vehículos más livianos lo que a su vez permite motores más pequeños. Además, las distancias a cubrir son cortas. Por lo tanto
no se necesita un motor que sea capaz de estar funcionando a pleno rendimiento durante varias horas.
Por supuesto, la economía de combustible también es un factor determinante que estimula el uso de motores de poca potencia.
Típicamente se trata de motores de dos a cuatro cilindros con capacidades del orden de los 1500 centímetros cúbicos.
En general, el automóvil europeo de la posguerra no es ni más ni menos que un simple medio de transporte. Los consumidores no buscan diferenciación ni estatus sino tan sólo poder desplazarse de la manera más eficiente y económica posible.
Ejemplos
Ya antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial existía en Alemania el mencionado Volksvagen “escarabajo” como un ejemplo notable de diseño funcional y económico.