El hallazgo, producido en junio de 2007 en Newcastle, ha salido a la luz con motivo de su próxima subasta el 2 de febrero. Bonhams se encargará de orquestar la función, y ya avanza un precio estimado de venta de 3 millones de euros. Y eso, tirando a la baja; el Telegraph señala que incluso podría alcanzar la escandalosa suma de 6 millones, aunque la lógica dice que posiblemente se quedará en un punto intermedio.
Este Atalante en particular desapareció de la circulación hace medio siglo, y fue inicialmente propiedad de Earl Howe, presidente fundador del British Racing Drivers' Club. Tras cambiar de manos en secreto (al parecer varios coleccionistas sabían de su existencia, pero nunca dijeron nada), terminó en la colección del señor Carr, un caballero descrito por sus vecinos como "un anciano muy excéntrico", y que lo conservó durante sus últimos 49 años de vida prácticamente entre algodones y bolas de alcanfor. Así es como se lo encontraron sus afortunados herederos, receptores también de un Jaguar E-Type y un Aston Martin sin identificar en la noticia.