Ningún superdeportivo que se precie puede prescindir de ofrecer hoy estos discos carbocerámicos en opción, y muchos comienzan a montarlos de serie, pero el precio de los mismos nunca baja de 6.000 euros a pesar de que la factura del auto en cuestión siempre habrá superado los 100.000 euros.
Brembo y SGL aspiran a facturar 70 millones de euros con esta nueva tecnología gracias a su “allanamiento”, pero será un proceso largo ya que ahora mismo la fabricación de los discos carbocerámicos requiere diversos procesos manuales y semiautomáticos.
La clave reside en desarrollar nuevos productos que puedan ser automatizados completamente, ya que el incremento del volumen es la única manera de abaratar el coste de una tecnología que, aparte de las ventajas dinámicas ya comentadas, aporta un plus de seguridad a la hora de conducir.