BMW no estaba dispuesta a fabricar poca cantidad de coches por eso muchas de las partes se fabricaron en Italia y se ensamblaron en Baur, Alemania. Hubo ciertos problemas de calidad y retraso y a la postre el coche no parecía tan espectacular como sus rivales. Por eso BMW no tuvo el prestigio de Ferrari o Lamborghini en este mercado y su entrada en el Grupo V de carreras fue regular. Al final lo mejor que puedo hacer la marca fue crear su propia serie de carreras. Es un triste final a las esperanzas de BMW, porque, de hecho, el M1 era un excelente supercoche quizá no tan espectacular por dentro o por fuera como un Ferrari, pero competente y de conducción apasionante.