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Por Daniel Orezzoli
Aquí van tres clásicos ejemplos de “descubrimientos de granero” de ejemplares de competición extremadamente valiosos encontrados en distintas épocas.
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1. Alfa Romeo 2900 Touring 1938
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Este caso fue un descubrimiento extremadamente valioso. Estamos en Italia en el año 1968 cuando la foto de arriba capturó a este auto único en el mundo, encontrado completo tras años de encierro y olvido, y el que después de una estadía en Inglaterra fue adquirido por el Museo de Alfa Romeo quien lo mantiene actualmente en condiciones de perfecto funcionamiento. No existen antecedentes del precio de la compra por parte de la marca del biscione pero si se sabe que el vendedor solicitó no solamente una cifra de dinero si no que una Alfetta 158 como parte de pago (la Alfetta 158 y 159 son los autos con que Alfa Romeo conquistó los dos primeros campeonatos mundiales de F1 en 1950 y 1951 y de los cuales poseen más de una unidad)
Repasemos un poco la historia del 8C Touring: A inicios de la década de los años treinta el gran proyectista de la marca milanesa, Vittorio Jano, realizó uno de los mejores motores de la anteguerra, un 8 cilindros en línea con doble eje de levas en la culata. Con los años la cilindrada fue en aumento llegando hasta los 2900 cc y en 1935 fue la ocasión que el motor se instaló en un nuevo auto denominado justamente 8C 2900A. En las versiones de competición el motor alcanzaba los 255 hp, aunque más comúnmente se utilizó una versión de compresión menor que alcanzaba los 220 hp. Este auto logró importante triunfos, iniciándose con los primeros tres lugares en la famosa carrera de ruta italiana mille miglie (mil millas) en la edición de 1936.
Para 1937, la marca milanesa produjo una nueva versión destinada al uso privado con un motor de 180 hp, suspensión independiente en las cuatro ruedas y carrocería tipo spider “vestida” por el famoso carrocero milanés Touring del cual se produjeron treinta y tres ejemplares.
Alfa Romeo había afrontado en los años previos las competiciones de la mano de la Scudería Ferrari, pero para 1938 decidió seguir gestionando las carreras en forma directa. Para la cita de las 24 horas de Le Mans, Alfa Romeo inscribió cinco autos 8C 2900, cuatro de los cuales eran spider y uno (el que describimos en estas líneas) fue preparado especialmente con una carrocería aerodinámica, compatible con las largas rectas del circuito francés.
La carrocería aerodinámica, la primera diseñada especialmente para Le Mans, fue una ventaja enorme y conducido por los pilotos Raymond “ corazón de León” Sommer y Clemente Biondetti, el 8C viajó en punta con una gran ventaja hasta que a una hora del final se rompió una válvula, no pudiendo de esta manera consagrar la merecida victoria para este ejemplar único en el mundo.
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Este Shelby Daytona, uno de seis construidos, fue “descubierto” en el año 2000 después que su dueña se suicidó. La mujer lo había heredado de su padre quien a su vez lo habia adquirido por US$1000 en 1971 a su jefe, el excentrico músico y productor Phil Spector. A la muerte de su última propietaria el auto fue comprado por un coleccionista norteamericano por US$3.000.000 y renovado sin exageraciones como se aprecia en la foto de más abajo.
La historia de los Cobra Daytona se remonta al año 1964 cuando Carroll Shelby, auspiciado por Henry Ford, quien se reponía de su fallido intento por comprar Ferrari, enfrentó el campeonato mundial de autos Gran Turismo con un equipo de Cobras motorizadas Ford. En los rápidos circuito europeos y particularmente en las 24 horas de le Mans, Shelby entendió que la carrocería Roadster de los Cobra tradicionales serían una gran desventaja en términos de velocidad punta y consumo de combustible por lo que decidió diseñar la carrocería coupé del Cobra Daytona, cuyo primer ejemplar es justamente el que aparece en estas páginas, con el número de chasis CSX2287. Gracias a esta configuración cerrada, entre otros, Shelby pudo adjudicarse el título mundial de Gran Turismo en el año de 1965 contra Ferrari.
Tras la exitosa temporada de 1965 Ford se concentró en el proyecto GT40 de la categoría Sport, liquidando de esta manera los 6 Daytona Coupe por una cifra de alrededor de US$4000 de la época cada uno. El ejemplar de esta páginas fue usado posteriormente en tentativos de record en el salar de Boneville (logrando 23 diferentes según la FIA), finalizando de esta manera su carrera deportiva.
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Este Torino fue encontrado hace un par de años en un taller en la provincia de Buenos Aires y de inmediato los ojos de los entendidos vieron en él la posibilidad que se tratase de uno de los tres ejemplares que la “misión argentina” llevó a Nürburgring para la carrera de las 84 horas de 1969.
Tras un tiempo de estudio el “mago” de Alta Gracia Oreste Berta (preparador de los motores), puso su firma que el auto era original como también lo hizo Heriberto Pronello (encargado de los chasis) y las autoridades del museo Juan Manuel Fangio (el recordado Chueco fue el jefe de equipo de la misión al Nurburgring), lo que despejó las dudas e hicieron saltar el precio de la reliquia a una suma que se especula alcanzó los US$50.000
El auto en cuestión es el conocido como "La bananita" -debido a que su chasis se dobló en un despiste previo a la competencia y corrió con el número uno en las puertas conducido por Luis Di Palma, Carmelo Galbato y Oscar “Cacho” Fangio. “La bananita” comandó el grupo de vanguardia hasta que en la hora 48 de la carrera un problema eléctrico la dejó sin luces y qué provocó un fuori pista bajo la conducción de Di Palma, rompiendo el carter y abandonando la carrera.
Sin perjuicio de lo anterior y tras el posterior despiste del ejemplar que llevaba el número tres, se continuó con la última, que llevaba el número dos, en el primer lugar hasta el final de la carrera. Victoria para los argentinos en Europa! aunque poco después serían penalizados por el escape roto, que producía que los decibeles superan la norma (reglas de esta particular carrera) y que finalmente los dejó cuartos en la general y primeros en su clase.
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