La capital de Holanda es un lugar donde es facilísimo moverse sin automóviles, se utiliza mucho la bici y hay canales navegables. Es una ciudad muy concienciada mediomentalmente hablando, y pretende serlo aún más. Por eso han anunciado que dentro de 31 años no quieren que ningún vehículo con motor de combustión interna atraviese sus calles, sólo eléctricos (o de hidrógeno).
Para incentivar el uso del coche eléctrico van a montar 200 lugares para recargar las baterías en la calle en sólo dos años y ofrecen aparcamiento más barato para coches eléctricos. El plan es ambicioso, pero es posible. No es tan idílico que en 2040 produzcan más humo los cigarros que los autos. Para las necesidades de transporte interno los pequeños coches eléctricos son lo suyo, además, en ese tiempo la tecnología habrá avanzado mucho en propulsión y baterías eléctricas.
Qué bonito es pensar en una ciudad donde el ruido sea el de la gente y no el de los motores.