Hoy en día todo es downsizing. Y la prueba más reciente son las intenciones de GM de sacar el Corvette C8, de séptima generación, con una nueva disposición de motor central y dejar de lado el V8 de toda la vida a favor de un V6, pero con doble turbo.
Sin embargo, la transición hacia un modelo de seis cilindros, no va a significar que el Corvette pierda lo que siempre fue y que es su sello: el deportivo por excelencia de EEUU. No muy refinado, pero deportivo al fin.
Con un toque europeo, el Corvette reduciría su peso y sus medidas para convertirse en un coche más liviano y pequeño.
La séptima generación del “Vette” no será algo que veamos de inmediato. Tenemos potencia V8 para rato, ya que el V6 llegaría en el 2016, coincidiendo con un futuro en donde un motor V8 será algo exótico y fuera de lo normal.
Ni siquiera el eterno Corvette podrá revertir la situación aunque, por suerte, todavía no se habla de modelos híbridos o eléctricos.