Posteriormente, Antonio Caliri diseñó junto a Oscar Andrade el automóvil que llevaría su nombre y que rompería todos los récords de velocidad a nivel latinoamericano: el famoso “CALIRI SPECIAL” (* foto 6) con un motor de avión de 12 cilindros. Con este potente coche Andrade logró una velocidad de 219 k/h en el camino de Santiago a Puente Alto, en el año 1935, con lo que se convirtió en el primero en batir la barrera de los 200k/h, la que en ese entonces se creía imposible de quebrar.
Antonio Caliri siguió involucrado en el automovilismo criollo, desarrollando autos y compitiendo en carreras por muchos años más, de manera que no solo dejó su sello en el deporte automovilístico chileno, sino que forjó una serie de pilotos que siguieron sus pasos y dejaron huella en la historia deportiva chilena.